Seis playas que Puerto Vallarta guarda para quien sabe buscarlas
Una selección curada, sin relleno: seis playas de la Bahía de Banderas y la Riviera Nayarit que valen el desvío, con lo esencial para llegar a cada una.
No todas las playas necesitan estar en la ruta principal. Estas seis no lo están, y esa es exactamente su virtud. Algunas piden una lancha; otras, simplemente una carretera menos transitada. Ninguna pide un itinerario complicado.
La razón por la que siguen así es más geográfica que romántica: la sierra cae casi directo al mar al sur de Puerto Vallarta, y nunca fue rentable construir una carretera costera para el puñado de pueblos pesqueros que la habrían usado. Ahí, la panga sigue haciendo el trabajo que en cualquier otro lado haría un camión. Al norte, en cambio, la Riviera Nayarit tiene carretera desde hace tiempo; lo que ha mantenido a San Pancho y El Anclote con su carácter no es la falta de acceso, sino que ninguno de los dos decidió crecer rápido.
Seis playas, entonces, elegidas por lo mismo que casi ninguna otra lista destaca: por lo poco que exigen del visitante, y por lo mucho que devuelven a cambio.
Quimixto
Cómo llegar: en panga desde Boca de Tomatlán, caserío de pescadores a 20-30 minutos en auto de la Zona Romántica por la carretera vieja hacia Barra de Navidad; el trayecto en lancha hasta Quimixto es intermedio entre Las Ánimas y Yelapa. Quimixto ofrece algo poco común: playa y cascada en la misma parada. Una vereda de 25-40 minutos sube desde la arena hasta una poza que sí se puede nadar. Hay caballos para quien prefiera no caminar. Regreso en la misma lancha, con tiempo de sobra para comer en las palapas de la playa antes de zarpar.
Es un pueblo pequeño de verdad: las mismas familias suelen rentar los caballos, cuidar la vereda y atender las mesas frente al mar. Vale la pena tratarlo así, comprando ahí en vez de llevar todo desde la ciudad.
Yelapa
Cómo llegar: en panga desde Boca de Tomatlán, entre 45 minutos y poco más de una hora, o un trayecto más largo si se sale del muelle cercano a Playa Los Muertos, en la ciudad. Es la más lejana de esta lista y la única que es, en realidad, un pueblo entero sin carretera. Todo llega por agua: la gente, la comida, los materiales. Hay una cascada corta desde la playa, restaurantes sencillos y las señoras que venden pay casero recorriendo la arena, una tradición de generaciones. Vale la pena considerar quedarse a dormir; hay hoteles pequeños y palapas, y así se evita depender de la última lancha.
El pueblo se asienta donde un cañón de río llega a la bahía, lo que le da un aire más verde y fresco que el resto de la costa cercana. Desde hace décadas conviven ahí familias pescadoras de generaciones y una pequeña comunidad de extranjeros que se instaló hace tiempo, y esa mezcla se nota en cómo se siente el lugar: habitado, no montado.
Playa Colomitos
Cómo llegar: caminando 15-20 minutos por una vereda corta desde la playa de Las Ánimas, o en panga si el lanchero acepta dejar pasaje directo (poco común, mejor negociarlo antes de salir de Boca de Tomatlán). Es la más discreta de todas: una cala pequeña entre Las Ánimas y Quimixto, sin parada directa de lancha la mayoría de los días. No hay restaurantes ni renta de nada; sólo agua transparente y tranquila, buena para nadar y para esnórquel si se lleva equipo propio. Es de las pocas playas de este tramo que se mantiene exactamente como debería: casi vacía.
Conviene llegar temprano: basta una lancha llena para cambiar el ambiente por completo, y la luz que entra entre el follaje sobre el agua se ve mejor antes de que el sol quede directo arriba.
Las Ánimas
Cómo llegar: panga desde Boca de Tomatlán; es el trayecto más corto de las cuatro paradas del sur, apenas unos minutos de navegación. La escala más cercana, y la más sencilla de las cuatro playas de panga. Arena amplia, palapas con pescado del día, selva cerrada detrás. Buen punto de entrada si es la primera vez que se viaja en lancha por esta costa. Las puntas rocosas de la ensenada se pueden explorar sin equipo, sólo metiéndose desde la arena en los extremos de la playa.
El Anclote, Punta Mita
Cómo llegar: en auto o taxi, 45-60 minutos al norte de Puerto Vallarta por Bucerías y La Cruz de Huanacaxtle, sin necesidad de ninguna lancha para llegar a la playa misma. Es la playa del pueblo de pescadores de Punta Mita, colindante con algunos de los desarrollos más exclusivos del país, pero sin perder su carácter sencillo: oleaje suave, palapas de marisco, y el embarcadero hacia las Islas Marietas. El archipiélago y su famosa "playa escondida" dentro de un cráter colapsado atraen su propio público de tours, pero El Anclote, el punto de partida, se mantiene tranquilo incluso en horas pico.
San Pancho
Cómo llegar: en auto o autobús por la carretera 200, pasando Sayulita, 45 minutos a poco más de una hora al norte de Puerto Vallarta. Conserva algo raro: es un pueblo real, con playa larga y caminable, mucho menos construcción sobre la arena y un ambiente artístico discreto. Se llega en 45 minutos a poco más de una hora, en auto o autobús, sin necesidad de coordinar ninguna lancha.
Un puñado de galerías y talleres funcionan en casas convertidas por sus calles tranquilas, y los eventos comunitarios que se organizan a lo largo del año mantienen un público constante sin llenar el pueblo de golpe.
Cuándo ir
Noviembre a abril, temporada seca, da el mar más tranquilo para los cruces del sur y los días más soleados hacia el norte. En verano hay más humedad y lluvias vespertinas ocasionales, con el mar más agitado sobre todo en el cruce largo a Yelapa; sigue siendo viable, pero conviene confirmar condiciones con los lancheros antes de salir. Las mañanas, en cualquier temporada, ganan en agua tranquila y senderos despejados.
Cuánto tiempo dedicarle a cada una
Las Ánimas se resuelve en medio día, incluida la comida en las palapas. Quimixto pide un poco más si se suma la caminata a la cascada: medio día completo, mejor por la mañana. Colomitos, al no tener servicios, funciona bien como parada corta dentro de una visita más larga a Las Ánimas. Yelapa es la única que en realidad pide un día entero, o una noche si el itinerario lo permite. El Anclote y San Pancho, al ser por carretera, se ajustan con más libertad: desde una escala de un par de horas hasta un día completo si se combinan entre sí o con una parada en Bucerías o La Cruz de Huanacaxtle en el camino.
Lo esencial antes de salir
- Efectivo en pesos para las lanchas y las palapas del sur.
- Calzado cerrado para las veredas de Quimixto y Colomitos.
- Agua y comida propia, sobre todo para Colomitos.
- Confirmar el horario de la última lancha apenas se llega al muelle.
- Protector solar y sombrero: la sombra escasea en varias de estas playas.
- Trato respetuoso: son pueblos donde la gente vive y trabaja, no escenarios montados para el turista.
Qué llevar según el destino
Para las cuatro playas del sur —Las Ánimas, Colomitos, Quimixto, Yelapa—: efectivo en pesos, calzado que aguante arena y vereda, y para Colomitos específicamente, agua y comida propias porque no hay absolutamente nada en la cala. Para Quimixto, además, zapato cerrado si se piensa subir a la cascada. Para El Anclote y San Pancho, al ser destinos con comercio normal, basta lo que se llevaría a cualquier playa del bahía: protector solar, efectivo o tarjeta, y ropa cómoda para el calor del camino.
Auto, taxi o tour
Para El Anclote y San Pancho basta un auto rentado o un taxi; ambos tienen estacionamiento real y no dependen de horarios de embarcación. Para las cuatro playas del sur, el auto sólo resuelve el tramo hasta Boca de Tomatlán —de ahí en adelante, todo pasa por la cooperativa de lancheros—, aunque también existen tours que agrupan varias paradas en un solo recorrido para quien prefiera no coordinar los horarios por su cuenta.
Una nota sobre las mareas y el clima
El oleaje en el sur de la bahía suele ser suave la mayor parte del año, pero después de lluvias fuertes el mar puede agitarse en los cruces más largos, sobre todo hacia Yelapa; es prudente preguntar a los lancheros por las condiciones del día antes de salir. Hacia el norte, El Anclote y San Pancho reciben oleaje algo más marcado, parte de lo que los hace populares entre quienes aprenden a surfear.
Por qué vale el desvío
Ninguna de estas seis playas es difícil de alcanzar; todas piden, eso sí, un paso extra que la mayoría de los itinerarios prearmados no contempla: bajar a un muelle en vez de un lobby de hotel, caminar quince minutos en vez de que un camión te deje en la puerta, preguntar un horario en vez de reservarlo en una pantalla. Ese paso extra es exactamente lo que las mantiene así, y es también, casi siempre, la parte del viaje que más se recuerda después.
Seis playas, dos formas de llegar —panga o carretera— y ningún itinerario forzado. Más selección curada de la zona en Riviera Nayarit.
FAQ
¿Cuál de estas playas recomiendan si sólo se puede visitar una?
Quimixto, porque combina playa y una caminata corta a una cascada nadable en la misma visita, sin ser tan lejana como Yelapa.
¿Playa Colomitos tiene restaurantes o sombrillas de renta?
No, no tiene ningún servicio. Hay que llevar agua, comida y protector solar propios.
¿Cómo se llega a Yelapa?
Sólo en panga, entre 45 minutos y poco más de una hora desde el muelle de Boca de Tomatlán, ya que el pueblo nunca ha tenido acceso por carretera.
¿Hay playas de esta lista a las que se pueda llegar sin lancha?
Sí, El Anclote en Punta Mita y San Pancho se llegan directamente por carretera en auto o autobús.
¿Es necesario reservar las lanchas con anticipación?
No, la cooperativa de lancheros de Boca de Tomatlán opera por demanda; se llega al muelle y se pregunta por la siguiente salida.